Leydi Dávila Mechato, madre de dos menores, enfrenta una grave acusación de pertenecer a la banda criminal ‘El Loco Aroni’, dedicada al cobro de cupos de transportistas de SJL y podría ser sometida a prisión preventiva.

La madre de familia se encuentra con detención preliminar de 7 días, desde el pasado jueves 4 de junio.

En Mocupe, una localidad ubicada a 40 minutos de Chiclayo, en el departamento de Lambayeque, Leydi Dávila Mechato, madre de dos menores de edad, enfrenta una grave crisis tras ser acusada de integrar la banda criminal El Loco Aroni, organización dedicada a la extorsión de transportistas en San Juan de Lurigancho. Según investigaciones de la Fiscalía, desde 2024, la mujer, quien trabaja en una empresa agrícola, habría recibido depósitos por un total de S/470 procedentes del cobro de cupos.

Por este grave delito, la madre de familia enfrenta un pedido de 9 meses de prisión preventiva y permanece bajo detención preliminar desde el jueves 4 de junio. Según la tía de la acusada, lo insólito del caso es que ella nunca ha salido de su región natal ni ha viajado a Lima, lugar donde opera la organización criminal que hoy la incrimina; un argumento contundente que dejaría en evidencia una flagrante suplantación de identidad.

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Madre de familia no bloqueó su celular ni denunció la pérdida: esto generó que

En una entrevista para Latina, la familiar de Leydi Dávila indicó que, durante 2024, su sobrina extravió su teléfono celular. Debido a que se trataba de un modelo antiguo, no optó por bloquear la línea ni denunciar la pérdida. Este antecedente sería crucial, pues la defensa de la joven cree que los delincuentes aprovecharon el descuido para crear una billetera digital usando sus datos personales.

“Ella es inocente. Le han creado una billetera digital con sus datos. Ahí, supuestamente, recibía dinero. No sabemos quien es el que está cobrando. Ella trabaja en una empresa agrícola. Es una chica que solo se dedica a trabajar (…) La sacaron esposada. Su error fue que cuando se le cayó el celular nunca hizo una denuncia. Era un celular viejo y lo dejó ahí”, explicó.

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Vecinos de Mocupe piden justicia para madre de familia

La indignación por este caso ha generado marchas y plantones en el distrito de Mocupe. Convencidos de su inocencia, decenas de vecinos, amigos y familiares han tomado las calles con pancartas para exigir su inmediata liberación y respaldar la versión de que Leydi es una mujer trabajadora y ajena al crimen. Mientras tanto, el drama familiar se intensifica: sus dos hijos, de 11 y 8 años, han quedado al cuidado de sus parientes y viven en la incertidumbre, a la espera del regreso de su madre.

Este alarmante escenario ha encendido las alarmas a nivel nacional sobre el peligro invisible de perder un teléfono celular. El caso de esta madre lambayecana deja en evidencia la vulnerabilidad de los ciudadanos ante las mafias cibernéticas, demostrando cómo el extravío de un dispositivo antiguo y un chip sin bloquear pueden ser suficientes para que terceros clonen identidades y arruinen vidas utilizándolas para el crimen organizado.

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