Diciembre aparece cada vez más cerca en el caso de Lizeth Marzano. A pesar de los videos, las pericias, los testimonios y las investigaciones que buscan determinar las responsabilidades por la muerte de la atleta peruana atropellada en San Isidro, la posibilidad de que Adrián Villar recupere su libertad cuando se cumplan los nueve meses de prisión preventiva mantiene en alerta a sus familiares. El temor no gira en torno a una absolución, sino a que las demoras acumuladas en el proceso impidan que exista una acusación o una sentencia antes de que venza la medida que hoy lo mantiene en prisión.
La preocupación volvió a quedar expuesta tras las recientes declaraciones del hermano de la víctima, Gino Marzano, y del abogado de la familia, Julio Mendoza. Ambos cuestionaron el ritmo con el que avanzan algunas diligencias y advirtieron que el tiempo corre mientras la investigación sigue en etapa preparatoria.

“Yo creo que no se está avanzando con todo este proceso de investigación, teniendo todas las pruebas suficientes”, manifestó Gino Marzano en una entrevista con ‘América hoy’ al referirse al estado actual del caso.
Para la familia de la deportista, el principal riesgo no es diciembre en sí mismo, sino que las dilaciones registradas durante la investigación terminen jugando a favor del acusado. La realización de pericias varios meses después del atropello y la falta de una definición fiscal sobre algunos pedidos de la parte agraviada alimentan esa preocupación.
Julio Mendoza sostuvo que el vencimiento de la prisión preventiva no implica automáticamente la liberación de Villar, pero recordó que la Fiscalía deberá actuar dentro de los plazos establecidos. “Eso no necesariamente es así. Porque la Fiscalía, si requiere más tiempo, podría solicitar una ampliación de la prisión preventiva”, explicó.
Sin embargo, la expectativa de la familia apunta a que el caso alcance una etapa más avanzada antes de fin de año. “Podemos, yo creo, que llegar a un buen punto hasta diciembre es tener una sentencia, por lo menos en primera instancia, que podría ejecutarse de manera inmediata”, señaló el abogado.
LA POLÉMICA POR LA PERICIA AL VEHÍCULO
Las declaraciones surgieron luego de una diligencia realizada hace unos días que volvió a poner el foco sobre la investigación. Recién cuatro meses después del atropello, la Policía Nacional y la Fiscalía realizaron la prueba de luminol al automóvil Chevrolet con el que Adrián Villar atropelló a Lizeth Marzano el pasado 17 de febrero.
La inspección se realizó frente al parque El Porvenir, en La Victoria. Allí, los especialistas también verificaron si diversas piezas recogidas por el propio Gino Marzano en la ruta de escape correspondían al vehículo involucrado en el caso.
Según informó Mendoza, la correspondencia de los accesorios fue confirmada. No obstante, la prueba practicada al automóvil no encontró rastros de sangre en ninguna de las zonas inspeccionadas. “Esta última, la correspondencia de piezas, ha sido corroborada, son las piezas del vehículo. Y en la otra no se ha encontrado ningún rastro de sangre, ni en el capot, ni en el parabrisas, ni debajo, ni en las ruedas”, indicó.
El resultado sorprendió a los familiares de la deportista. “Los resultados son los que más nos sorprenden. La fuerza, el impacto y la forma en que atropellaron. La presencia del charco de sangre y de un horrible accidente. Para mí es bastante poco probable que no haya ninguna gota de sangre en el auto”, sostuvo Gino Marzano.
La defensa legal de la familia también expresó dudas respecto al tiempo transcurrido antes de la realización de la prueba. “Creemos que ha habido un ocultamiento. El vehículo ha sido entregado dos días después, lo cual evidencia que puede haber habido una manipulación”, afirmó Mendoza.
Según se informó, las pericias no se realizaron antes debido a que el vehículo fue entregado cuando ya había vencido el plazo de flagrancia. Durante el tiempo que permaneció bajo custodia policial, incluso fue víctima del robo de uno de sus emblemas.

EL CASO QUE CONMOCIONÓ AL PERÚ
La investigación se remonta al 17 de febrero, cuando Lizeth Marzano Noguera perdió la vida tras ser atropellada mientras realizaba deporte en la avenida Camino Real, en San Isidro.
Las diligencias iniciales se concentraron en reconstruir la conducta de Adrián Villar antes y después del accidente. Las cámaras de seguridad registraron el desplazamiento del vehículo y la secuencia posterior al atropello. Además, el análisis de su teléfono celular permitió establecer que la primera llamada realizada tras el hecho fue a su padre.
Posteriormente, el Poder Judicial dictó nueve meses de prisión preventiva contra Villar por los presuntos delitos de homicidio culposo, omisión de socorro y fuga del lugar del accidente. La medida fue ratificada luego de que se rechazara la apelación presentada por su defensa.
Durante el proceso, la defensa del investigado sostuvo que podría corresponder la suspensión de la pena debido a que Villar es menor de 25 años y no registra antecedentes. Sin embargo, el tribunal consideró que la huida del lugar y el cambio de vestimenta posterior al accidente eran factores relevantes para evaluar su conducta.
Mientras la Fiscalía continúa con la investigación preparatoria, la familia de Lizeth Marzano mantiene su pedido de celeridad. A pocos meses del vencimiento de la prisión preventiva, sus allegados esperan que las diligencias pendientes concluyan y que el caso avance hacia una acusación y eventual sentencia antes de que el calendario coloque a diciembre en el centro de una nueva incertidumbre.
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