¿Sabías que jugar con agua, arena o pintura no es solo diversión, sino también una parte clave del desarrollo? Es muy importante que en los primeros años de vida podamos exponer a los niños al juego sensorial.
Pero, ¿qué es el juego sensorial? Es cualquier actividad que fomenta el uso de los sentidos del olfato, el gusto, el tacto, el oído o la vista.
A través de estos juguetes, que puedes hacer tú misma en casa, los niños entran en contacto con nuevas texturas, ruidos, olores y situaciones que no se esperan.
“Eso permite al niño descubrir y explorar el mundo, y es fundamental porque es ahí donde se produce el aprendizaje”, indica la orientadora infantil Bea Cabrera.
Son múltiples los beneficios que este tipo de juegos aporta al desarrollo de diferentes áreas.

Por ejemplo, Cabrera dice que “en el aspecto cognitivo se estimula la creación de nuevas conexiones neuronales, favoreciendo la atención, la memoria y la capacidad de resolver problemas”.
Y eso no es todo. Además, “promueve la motricidad fina y la coordinación, habilidades esenciales para aprendizajes posteriores como la escritura”, así como también propicia el desarrollo del lenguaje y ayuda a regular las emociones de los niños, aportando calma y seguridad.
CREATIVIDAD
Jugando a tocar, oler, sentir, los chicos “potencian su creatividad, su imaginación y el juego compartido, fomentando la cooperación, el respeto y la autoestima desde edades muy tempranas”.
El juego sensorial es mucho más que entretenimiento; es la forma natural que tienen los niños de entender el mundo.
DATITO
Puedes llenar bandejas con arroz, agua, legumbres o arena para que manipule, pintarle los deditos, elaborar cajas de luz que estimulan la percepción visual y la creación de sombras, o hacer bloques de diferentes materiales para que pruebe texturas.
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