Los peruanos tendremos que esperar varias semanas para saber quién dirigirá el destino del país en los próximos cinco años. Los resultados del domingo dan un empate técnico entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez.
Fiel a su estilo de politiquero de izquierda, en la noche de ese día, cuando se conocieron los resultados del conteo rápido que le dieron una ligera ventaja, Sánchez salió a proclamarse ganador y convocó a sus huestes “a respetar y exigir el respeto del resultado electoral y la voz del pueblo”.
Keiko, sin embargo, fue prudente y llamó a sus votantes a no perder la esperanza y esperar los resultados oficiales.
No sería de extrañar que en los próximos días Sánchez empiece a incentivar revueltas, especialmente en las zonas del sur del país, donde obtuvo alta votación, a fin de presionar para que se declare su victoria. Y para eso tiene a Antauro Humala, el asesino de policías, quien el domingo salió de su escondite y le dio su respaldo total.
“Nosotros los etnocaceristas y los nacionalistas ratificamos nuestro apoyo leal a Sánchez”, dijo. La afición de Antauro es, como es sabido, armar protestas violentas y sangrientas, como la que protagonizó en el ‘Andahuaylazo’, donde fueron victimados cuatro policías. Sánchez, además, tiene la complacencia del gobierno de José María Balcázar, de su misma ideología política.
Más allá de los resultados, preocupa la decisión de aquellos peruanos que votaron por Sánchez, a sabiendas que es un candidato con evidentes vínculos con Sendero Luminoso, el grupo terrorista que durante dos décadas ensangrentó al país.
Días antes de las elecciones, el diario Perú21 reveló que Sánchez había firmado un acuerdo con la Fenate —una facción senderista que se infiltró en el magisterio bajo el nombre Conare-Movadef— para liberar “luchadores populares, privados de su libertad”. Es decir, se comprometió a dar libertad a treinta miembros de esa organización que se encuentran detenidos por terrorismo.
No solo eso. El partido de Sánchez, Juntos por el Perú, tiene dos congresistas electos relacionados con Sendero y tres más son partidarios y responden al violentista Antauro Humala.
Dentro de todo este panorama sombrío hay que resaltar los gestos democráticos de los excandidatos presidenciales Rafael López Aliaga, Carlos Espá y Carlos Álvarez, quienes el día de la votación aparecieron juntos, en una clara muestra de rechazo a la candidatura de Roberto Sánchez por sus vínculos con el senderismo.
Mención especial merece Jorge Nieto, quien en una entrevista llamó mentiroso a Sánchez por pretender negar sus vínculos con el Movadef, el brazo legal de Sendero Luminoso. Sin duda, esa fue una de las acciones que más repercutió entre los votantes indecisos en contra del candidato de Juntos por el Perú.
Sin haber ganado, Sánchez ya muestra sus dotes de autoritario. Ha reiterado que indultará al golpista Pedro Castillo y a su amigo Guillermo Bermejo, sentenciado por terrorismo. Si bien un indulto es potestad de un mandatario, este tiene que cumplir requisitos legales que, en ambos casos, no se cumplen ni en lo más mínimo.
Esperemos los resultados finales con serenidad. Es hora de la prudencia. Nada está dicho. Nos vemos el otro martes.
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