Aunque los abucheos contra el presidente fueron sonoros al inicio, estos cesaron cuando las pantallas mostraron la bandera de Estados Unidos y a los jugadores de los Knicks, momento en que el público rompió en aplausos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue abucheado la noche de este lunes por aficionados en el Madison Square Garden, en la previa del tercer encuentro de las Finales de la NBA entre los Knicks de Nueva York y los Spurs de San Antonio.
La manifestación de rechazo ocurrió cuando la imagen del mandatario apareció en las pantallas gigantes del recinto durante aproximadamente diez segundos, mientras se entonaba el himno nacional estadounidense.
Trump, que es el primer jefe de Estado que asiste a una final de la liga de basquet, fue captado realizando un saludo militar y sonriendo desde un palco protegido por cristales antibalas.
Aunque los abucheos fueron sonoros al inicio, estos cesaron cuando las pantallas mostraron la bandera de Estados Unidos y a los jugadores de los Knicks, momento en que el público rompió en aplausos.
Desde su regreso al poder en 2025, Donald Trump ha frecuentado diversos escenarios deportivos de alto nivel, como el Abierto de Estados Unidos, la Ryder Cup de golf y el Super Bowl, consolidando una presencia habitual en estos eventos que no era común en mandatarios anteriores.
En esta ocasión, estuvo acompañado en la suite oficial por su nieta Kai, su asesor Boris Epshteyn y varios secretarios de su gabinete. El presidente fue invitado al evento por el propietario de los Knicks, James Dolan.
Seguridad extrema y cambios en la ciudad
La visita presidencial obligó a un blindaje masivo del centro de Manhattan, coordinado por el Servicio Secreto y la policía de Nueva York, que establecieron un perímetro de seguridad similar al de las cumbres internacionales o convenciones políticas.
El dispositivo incluyó el cierre de cinco manzanas a la redonda, el uso de drones y la instalación de magnetómetros en los puntos de acceso, obligando a los asistentes a llegar con varias horas de antelación y sin pertenencias como bolsos o mochilas.
Las medidas de control fueron comparables a las de un aeropuerto, lo que generó confusión entre los turistas y los ciudadanos que transitaban por la zona.
Para algunos asistentes, la falta de claridad en las instrucciones logísticas fue el principal inconveniente durante el ingreso al perímetro restringido.
“Hemos preguntado a muchos policías, servicios secretos y tipos con ametralladoras qué hacer y adónde debemos ir, nadie lo sabe”, dijo un fanático de los Knicks a la cadena Telemundo.
Debido a los protocolos de seguridad, la tradicional fiesta de visualización en el exterior del estadio fue cancelada y trasladada a Bryant Park, donde miles de seguidores se congregaron para apoyar a los neoyorquinos.
Sin embargo, entre los seguidores que se trasladaron a los parques aledaños para ver el partido, el rechazo hacia la presencia de Trump fue notorio. “Ni siquiera le gusta el baloncesto, por supuesto que lo abucheé cuando lo vi”, dijo el aficionado Haven Marcano, según recoge el diario El País.
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